Jun 07 2016

Un radioaficionado cubano que surgió sobre la vida misma

CO8HJ 002 (FILEminimizer)Revisando la papelería que tan amablemente, la familia de Don Mario Fidencio Jiménez/CO8HJ (SK) accediera donar a nuestra filial de la FRC con la idea de  montar un sitial histórico donde recordar y honrar al querido colega,  encontramos un interesante material que nos gustaría compartir con ustedes. Se trata de una entrevista realizada a Mario por el periodista Miguel Arrieta Garcés para la Agencia de Información Nacional (AIN) y que fuera publicada en el semanario provincial “26” (en aquel entonces diario), el domingo 7 de enero de 1990, ¡hace ya 26 años!


Un radioaficionado cubano que surgió sobre la vida misma.

Por Miguel Arrieta Garcés
(Servicio especial de la AIN)

…CQ…CQ…CQ…40 CQ 40…CO8HJ Habana-Japón, Tristá 36, Las Tunas, La cuna de El Cucalambé, Balcón de las provincias orientales… CQ…CQ…CQ… Por ese indicativo en telegrafía conocen los más experimentados radioaficionados del país y diversos rincones del mundo al octogenario  tunero Mario Fidencio Jiménez, quien es actualmente el más antiguo entre los que practican este noble entretenimiento en Cuba. Sus primeras trasmisiones que datan de 1935 se inscriben como un hecho notable en la historia de la ciudad de Las Tunas, pues constituyó la primera estación de su tipo en la localidad, etapa en la cual eran muy pocas las personas dedicadas a la radioafición en el país. De ese periodo inicial Mario Fidencio precisa: “Luego de hacer emisiones en telegrafía casi todos los días para autoprepararme a través de un equipo construido por mi, viajé al año siguiente a la CLH en Bayamo, donde me examiné y adquirí mi certificado de capacidad”. Al poco tiempo de su entrada oficial en el mundo de los radioaficionados, se trasladó para Jobabo, uno de los municipios de la actual provincia de Las Tunas, desde donde continua su habitual actividad, que simultaneaba con su oficio de operador de radio en el ejercito. “Tras obtener la licencia me mantuve activo hasta 1944, cuando el Ministerio de Comunicaciones  silenció a todos los radioaficionados cubanos por detectarse unas trasmisión de un supuesto espía alemán en el país, que más tarde fue detenido por las autoridades y ocupado el equipo con que realizó su emisión”, recuerda Mario. Después del triunfo revolucionario, el primer radioaficionado tunero vuelve en 1968 a sus menesteres con equipos similares a los que tenía inicialmente construidos por él y aunque se generalizó la fonía o modalidad hablada, Jiménez decidió rescatar la telegrafía. “Quizás por cuestión de costumbre -dice el octogenario- me quedé en el lugar que comencé, con la variante CW (telegrafía), pero en verdad a través de ella las posibilidades de comunicación con cualquier colega fuera del país son ilimitadas, debido a que el código Morse no tiene barreras idiomáticas, es entendible por todos”. Durante sus 54 años en la radioafición, Mario Fidencio, aparte de sus habituales contactos con homólogos cubanos, ha establecido comunicación con cerca de un centenar de países, aunque -según explicaba- existen algunos que por una razón u otra no reciben la tarjeta de confirmación oficial de mensaje”. En la habitación de su casa donde tiene ubicado su trasmisor y receptor cuelgan en las paredes gallardetes, diplomas y un gran número de tarjetas identificativas que testimonian la labor con colegas de Canadá, Suecia, Japón, Dinamarca, Unión Soviética, Bélgica, Yugoslavia e Islas canarias y Guadalupe, entre otras latitudes. A propósito, Mario señala una tarjeta y comenta: “Esta pertenece a un radioaficionado danés que navegaba en el momento de la comunicación frente a las costas de Dakar, en África. Él era operador de radio de un barco y tenía a bordo su estación móvil marítima la cual sacaba al aire de acuerdo con las leyes internacionales para ese caso”. Con voz clara y hablar rápido, a pesar de sus 84 años de edad, expresa la satisfacción que le ha proporcionado durante más de medio siglo la radioafición y significa las amables relaciones y el espíritu de ayuda y confraternidad, que como regla general prima entre los que dedican parte de su vida a la actividad. Un momento de la conversación, Mario se queda pensativo como si ordenara un lejano recuerdo y dice: “Una etapa triste fue cuando la Segunda Guerra Mundial, pues era rara la noche que no nos enteráramos por mensajes captados a estaciones de comunicación, del hundimiento de un barco, incluso en los alrededores de Cuba”. De esos años relata que un día un radioaficionado por telegrafía informaba en detalles como un barco que navegaba frente a las costas de gibara, en Holguín, estaba siendo torpedeado por un sumergible alemán, y luego describía su hundimiento y las numerosas embarcaciones de pesca que salían en auxilio de los náufragos. Luego de esa corta narración que caló lo más profundo de su sentimiento humano, cambia el tono en su hablar y expresa su satisfacción por ver materializado su anhelo: la creación en Las Tunas de un club de la Federación de radioaficionados de Cuba, con lo cual este apasionante y útil entretenimiento tendrá seguidores mejores preparados. El tunero Mario Fidencio Jiménez que nació casi con el actual siglo CO8HJ para sus colegas de onda corta, además de ser el más viejo de la república en la especialidad, es ejemplo de dedicación y perseverancia dentro de la radioafición cubana pues todo lo que aprendió en estos 54 años lo obtuvo sobre la vida misma. (Está fielmente transcrito del original)

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2 comentarios

    • gerardo ortiz on 2 octubre, 2016 at 10:31 pm
    • Responder

    Mario fue un colega muy dedicado. La radio tambien ha sido siempre mi pasión, tanto en Cuba como ahora en la florida, aquí tengo el indicativo KK4IBN. 73, Gerardo

    1. Gracias por comentar Gerardo!…Espero continues leyendo y promocionando el blog, cual era tu indicativo en Cuba? 73 Raúl

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